Alicante: costa norte (1ª parte)

Turismo náutico en la Comunitat Valenciana, costa de Peñíscola
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Alicante: costa norte (1ª parte)

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Aquí, en la provincia de Alicante, el Mediterráneo recorre casi 120 kilómetros de playas de arena blanca, montañas plantadas en el mar y sierras abruptas que se desploman sobre las aguas. Los cabos de Sant Antoni y la Nao, en el norte de la provincia, hacen que esta parte del litoral de la Comunitat Valenciana sea la más oriental de su geografía y la más próxima a las Islas Baleares.

Litoral norte de Alicante: de Dénia en Calp:

Las tierras de este tramo de costa de la provincia de Alicante comparten zonas montañosas, de notable perfil, con apacibles playas de arena y abruptos tramos de acantilados rocosos a los Parques Naturales del Montgó, y Peñón de Ifach. Bajo la superficie del agua se esconden fabulosos tesoros que dan singularidad a esta parte de la costa. En el interior, valles y sierras, aire puro y tranquilidad total, desde las alturas de Aitana, descienden las montañas hasta el mar.

El Imperio Bizantino convirtió Dénia en una de sus sedes episcopales y estableció una base naval. Se hizo todavía más grande con los árabes, que le dieron el nombre de Daniya y la hicieron Taifa independiente del Califato de Córdoba, hecho que la convirtió en capital de un gran reino que se extendió hasta las lejanas tierras andaluzas de Jaén y que, por mar, llegaba hasta las Islas Baleares y Cerdeña. Hoy, el puerto pesquero y mercante, protegido por largos espigones de los temporales de Levante y que todavía conserva el encanto de los antiguos astilleros, acoge las rutas de pasajeros que conectan con las próximas Islas Baleares.

El Montgó, la montaña que guarda los hombros en Dénia y vigila la vida de Jávea es, según los pueblerinos, como una gran tortuga dormida con su cabeza y patas dentro del caparazón. Esta montaña horadada por cuevas, que desde muy pronto conoció la presencia humana, es un gran mirador sobre el Mediterráneo. Desde casi 800 metros de altura, se contempla una ancha panorámica de las tierras alicantinas y del Golfo de València. Incluso, en los días claros, se entrevé en la lejanía el perfil de Ibiza.

El Cabo de Sant Antonio es la frontera entre las costas bajas y arenosas del Golfo de València y los altos acantilados rocosos del litoral del norte de Alicante. El mar de fondo generado por los temporales del distante Golfo del León ha creado un ecosistema singular que se ha protegido con la figura de Reserva Marina por su gran interés ambiental, científico y ecológico.

Xàbia, rodeada de cabos míticos, parece surgir de una antigua alquería árabe. Sufrió, como toda la zona, de los ataques de los piratas y por ello fue fortificada, como lo demuestra la iglesia fortaleza de la localidad. Los tiempos modernos la han convertido en un pueblo volcado al mar crecido alrededor del puerto donde, a partir del siglo XIX, se embarcaban los productos más diversos, especialmente las pasas. Las sucesivas crisis consolidaron su vocación pesquera, como muestra hoy la lonja, y ese aire marinero que proclaman las casas encaladas agrupadas en callejones estrechos. Los 15 kilómetros de costa llenos de acantilados, playas y calas de aguas cristalinas hacen de Jávea un paraíso para los amantes de los deportes náuticos.

Una vez pasadas las playas, entre pinares y un enjambre de casas unifamiliares, discurren en zig-zag los caminos busca del Cabo de la Nao que es el extremo más prominente de toda la costa de la Comunitat Valenciana, y que marca la delimitación de los cabos de València y Alicante. Esta es la llamada “costa de los cabos”, abrupta y descarnada, osada y bella.

El impresionante faro, rodeado de fuertes acantilados, se eleva unos 120 metros y se convierte en referencia primordial de los navegantes. La verticalidad es absoluta, solo rota por pequeñas calas y la espeluznante visión de unas plataformas minúsculas colgadas sobre el mar, que tradicionalmente sirvieron de almacén y refugio a los vecinos de Benitachell, los cuales, descolgándose hasta ellas con cuerdas, extraían del mar su alimento diario con cañas.

El pueblo de Benitachell se asoma tímidamente al frenesí turístico, alejado de la costa,  desde una pequeña elevación del terreno. Teulada, a la sombra de la torre hexagonal de la iglesia, se asienta tierra adentro, con una innegable tradición agrícola, las viñas de moscatel que otorgan una categoría sublime a la tan famosa mistela de la localidad.

Moraira, que fue un sencillo pueblecito de pescadores, se adentra casi un kilómetro en el Mediterráneo y protege así de los vientos del norte toda una serie de calas y playas que se extienden a lo largo de 5 kilómetros de litoral. Al puerto de esta localidad, en 1609, fueron embarcados, rumbo a África, los moriscos, el mismo puerto donde hoy atraca la flota pesquera junto al puerto deportivo. Benissa es un mirador privilegiado sobre la Marina, con un caserío cuidado y limpio, una iglesia de dimensiones respetables que los de la comarca denominan “la catedral de la Marina” y una fama más que justificada gracias a sus vinos.

 

Puerto de Calpe


 

Aparece por el sur la figura inconfundible del Peñón de Ifac. La mole rocosa de 324 metros de altura que se adentra en el mar y lo desafía, es indudablemente la marca principal de identidad del litoral alicantino y del Mediterráneo peninsular. El insigne botánico Antoni Josep Cavanilles, que el rey Carlos IV envió, el 1797, a estudiar los encantos naturales de estas y otras tierras, fue el primer científico que se acercó hasta esta montaña. No dudó a compararla con “una nave unida en tierra firme por la popa”.

En Calp, casi oculto por la mola del Peñón, el puerto pesquero ofrece cada día su propio espectáculo: la llegada de los barcos con las capturas. La cala se cierra por el arisco Morro de Toix, último contrafuerte de la sierra de Bèrnia antes de desplomarse en el mar, otro farallón rocoso que acoge en la base uno de los numerosos puertos náuticos de la zona.

Esta parte del litoral alicantino es tan vertical y accidentada que, durante un tramo de varios kilómetros, se mantiene salvaje y libre de cualquier rastro de civilización. En la sucesión de muros, grandes cuevas y diminutas calas, solo siguen milagrosamente en pie los escalones que utilizaban los recolectores y pescadores de la zona para bajar desde la parte alta de la Sierra. La zona es desembocadura natural del barranco de Mascarat, una brecha abierta por las aguas en mitad de la sierra y antiguo paso de mercancías.

De norte a sur, estos son los puertos y marinas que encontrarás en este tramo de litoral:

- Dénia: Marina de Dénia, Marina el Portet, Real Club Náutico de Dénia, Port Denia

- Xàbia: Club Náutico de Jávea, Marina Nou Fontana

- Moraira: Club Náutico Moraira

- Benissa: Club Náutico Les Bassetes

- Calpe: Real Club Náutico de Calpe, Puerto Deportivo Puerto Blanco

 

Adaptación del texto: Desafío en el Mare Nostrum: viaje por los escenarios náuticos de la Comunitat Valenciana (Generalitat Valenciana. Conselleria de Turismo).

 

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